|

Dulcemente sola.

Con la compañía de mis dos amigos de amor,
pasé de un año a otro año.

No pude dormir por los ruidos del exterior.

Así supe que cambiaba el año.

No comí ni uvas ni lentejas,
no bebí cava, ni sidra.

Brindé en mi interior.

Alegre. Y no es extraño,
aunque así pueda parecerte a ti, lector.

Antes yo tampoco lo hubiera comprendido,
ahora sí lo siento y te lo cuento, cantor.

Que por cien circunstancias cambié de año.

En la penumbra casi oscura de mi habitación.

Dulcemente sola.

Y así río y sonrío y lo grito al sol.

Dulcemente...
 
(hermétika-01-01-2005)
|